lunes, febrero 19, 2007

Mundo y conciencia

Lo relevante en el asunto de la constitución del mundo para un sujeto cualesquiera no es si la conciencia constituyente está formada por elementos heterogéneos o distintos de los que conforman tal conciencia, sino el hecho de que es precisamente la conciencia la que constituye la percepción del mundo en su sentido más amplio.
Esta conciencia no es desde luego una mónada solitaria y sin ventanas, exterior a la corporalidad; participa, como sugiere Merleau- Ponty, de lo objetivo, como lo objetivo de lo subjetivo; pero nuevamente lo que importa es que el mundo depende en última instancia de esta conciencia para organizar aquello que llamamos mundo.

La percepción es en sí misma, por tanto, un fenómeno de sentido. La percepción tal y como la entienden los positivistas es en realidad una pura abstracción, como lo es la idea de una conciencia separada de la percepción. El caso es que las cosas se nos presentan en una unidad indisoluble, en una unidad cuya disección interesada resulta problemática en la medida en que se pierden elementos correspondientes a aquello de lo que se había abstraído. La conciencia percibe todo de una forma unitaria, de una vez; por tanto, una de las características del mundo es que éste se da a la vez.

Con todo, la otra problemática que enfrenta un mundo tal, un mundo que existe antes que posea un ser pleno, es que éste se halla afectado por una eterna indeterminación. El mundo es antes posible que otra cosa; su existencia constante y dada a un mismo tiempo rehuye toda determinación. Por eso la determinación del objeto mundo en sentido científico no ha sido necesariamente un fracaso, sino más bien una muestra de la supuesta movilidad del mundo, cuando no una afirmación de la inexistencia de ese mundo.
En cuanto que el mundo es mío en cada caso, así como mi muerte, el mundo no tiene las propiedades de la verdad y de la falsedad. No existe, por así decir, un criterio o valor ontológico del mundo que lo haga verídico o fiable porque no existe un mundo objetivo con el que se pudiera comparar. Cada proyección del mundo es verdadera en el sentido de responder a las necesidades únicas de nuestra constitución personal al tiempo que es falsa porque se trata de una proyección en el vacío.

La problemática que enfrenta una comprensión adecuada del mundo es el hecho mismo de que en la percepción vengan indicadas ya sus cualidades significativas. Para la conciencia, una percepción involucra un sentido, no necesariamente expresable de forma inmediata mediante el lenguaje. Sólo mediante la reflexión filosófica nos desprendemos de esta inmediatez que caracteriza al mundo. Pero al desprendernos de ella también perdemos la cualidad más representativa de ese mundo.
Y sin embargo el mundo existe. Existe en el sentido más puro de la palabra, como un fenómeno de movimiento que, de cara al observador, deja una huella estable, que es precisamente el elemento que confunde a la conciencia. El mundo lleva en sí su propio engaño, al aparecer como una estabilidad metafísica cuando en realidad no es mucho más que el eterno reflejo que crea su propio movimiento.

A menudo la conciencia no se da cuenta siquiera de todo ese entramado que le hace percibir, de la forma determinada que sea en cada caso, algo así como un “mundo”. Solamente aquellas situaciones “límite” de las que hablaba Karl Jaspers nos sitúan ante las raíces de ese mundo; la lucha entre el pensamiento y su objeto hace imposible la detención en cualquiera de sus términos; de algún modo, el mundo, así como el ser, es aquello que aparece y desaparece en su mismo movimiento, creando la ficción de su auténtica existencia.

Cuando alcanzamos las raíces profundas que enhebran nuestra arquitectura del mundo, como previa concepción de algo existente que llamamos “mundo”, entonces sucede que adquirimos conciencia del absurdo de conceptos como verdad y falsedad para referirnos a nuestro mundo. No podemos llegar a acariciar al mundo en sí sin su relación con nosotros; ello nos hace humanos y débiles, y nos sentencia a una parcialidad indefinida, que se aviene muy mal con el ideal científico de dominio y contemplación. Los lazos que nos unen al mundo son como los de la madre al hijo aún no nacido.
Debemos, por tanto, regresar a esa matriz para alcanzar un sentido de la relación originaria de pertenencia. Y todo ello es impensable sin la labor de la conciencia, en la que está sellada con fuego la insistencia necesaria de nuestra propia responsabilidad.

5 comentarios:

Naxos dijo...

David, te invité a romper un poco con la estructura de tus ejercinismos. Ánimate. Saludos.

David Carril dijo...

No entiendo bien que quieres decir con romper la estructura de los ejercinismos". Te agradeceria me aclarases cual es su significación. Si te refieres a que elimine mis taras kantiano platónicas, entonces no nos hemos entendido. Al que niega la importancia de la conciencia como constituidora de objetos yo siempre digo: Padece entonces tú mi muerte y toma tú por mi mis decisiones. La responsabilidad no es un fenómeno metafísico, es algo de lo que por desgracia no podemos huir.

Naxos dijo...

David, jaja.... tienes razón, lamento el malentendido: de hecho no es así, no me refiero a que elimines tus taras kantiano-platónicas. De eso no he dicho nada y seguramente no diré nada ¿ok? Me refería a algo más simple y gráfico, me refería a que rompas la estructura de tu blog, y concretamente de la escritura de tus ejercicios cínicos en tu blog, los cuales han sido bajo el mismo tono, y que publiques una respuesta abierta al meme que te lancé respecto a tus influencias. No puedo ocultar que me gustaría saberlas. Se trata de armar una conversación entre bitácoras reflexivas en donde los bloggers en cuestión dediquen una entrada a hablar de sus influencias, las cuales pueden ser de todo tipo. Si lo deseas, checa el meme en mi blog -enlace en mi comment anterior-. Y si lo deseas y lo tomas a la buena, contágiate. Muchos saludos.

David Carril dijo...

perdona que no te haya contestado. Me lo pensaré, porque me da miedo eso de romper de pronto la estructura del blog. De todas formas, gracias por la invitación. Por cierto que aún te debo una respuesta sobre Spinoza, pero ahora estoy ocupado y necesito volver a leerlo con tranquilidad. Cuando me sienta preparado, te responderé. Saludos.

Naxos dijo...

David:
Te di una respuesta en mi blog sobre tu duda de qué era un blog. Sin embargo, ahí tuve el error de remitirte a un enlace que no era el correcto mi intención era remitirte a la definición "científica" de wikipedia de lo que es un meme. Es esta. Hago la aclaración por si revisaste esa respuesta y seguiste el link erróneo. ¿entonces qué? ¿te animas o no? saludos...