jueves, julio 12, 2007

Extracto del Libro del Insomnio (V)

316. Leopardi entendía la esencia de la existencia como belleza. El punto de vista estético del mundo es un punto de vista ético; hacer de la propia vida una obra de arte, que es la dimensión trágica más propia del mundo. El artista trasgrede y supera los condicionamientos de la razón creando ex nihilo su propia vida; él conforma y recrea los escenarios múltiples donde se de forma fenoménica a aquello que previamente ha comprendido de forma teórica.

317. La indeterminación ontológica del mundo nos permite hablar del absurdo ontológico del mundo.

318. Los valores morales y las directrices de las tradiciones morales arden en la nada cuando una mente aguda traspasa con su rayo la superficie blanda de su corteza. Allí en el abismo se muestra un mundo más complejo, precisamente a causa de su interna vacuidad. Es ese abismo causa de satisfacción para las mentes solitarias, pues en su encuentro los define y los esculpe, los talla como pensadores y los forja en el camino duro del pensar. Respetamos a Nietzsche por ser el maestro de este arte del enfrentamiento con lo completamente último. Allí, en ese resquicio blanco del ser, donde uno se encuentra con el sí mismo más ignoto, donde uno aparece frente a su propia figura como lo más vacío por definir, se libran las más altas batallas.

322. El mundo es siempre lo diferente de sí mismo.

323. Sueño: la imposibilidad de despertar de un sueño. El amanecer en la vigilia enredado en otro sueño. La frustrante y frágil sensación de haber despertado cuando un detalle nos hace de nuevo conscientes de nuestra inconsciencia. Soñé despertarme al menos siete veces en un sueño del que sólo desperté bañado en sudores. ¿Y realmente desperté?

324. Sé que toda concepción desesperada de la existencia es la única real, la única con sentido. Por eso toda concepción desesperada es religiosa. Y todo querría hacerlo con la devoción del santo, del que da su cuerpo y alma en su misión. Para mí esto es lo único que nos acerca al absoluto. Pero, ¿cuál es el objeto de ese absoluto? ¿Una mujer, un poema, una verdad? Busco ese absoluto para negarme a mí, para hacerme a mí desde mi propia alteridad. Y ese absoluto es para mí lo divino, la cumbre de la belleza y del sentido de esta vida.

325. Aprender a que lo que damos por supuesto en el mundo es extraño para otros en ese mismo mundo. Aprender a explicar lo más básico y simple, pues a menudo precisamente por su supuesta simplicidad lo damos por supuesto.

326. El estoicismo es una sabiduría de la vida que convierte a hombres necios en hombres sabios, y a hombres sabios en mármoles sin vida. La sabiduría no es el ojo de la vida, sino sólo una lente de esa misma vida.

330. El Absoluto como Dios en cuanto que principio fundador: colocamos un dique en la pregunta que se extiende hacia el infinito.

332. Los filósofos crearon un concepto, abrieron en él una brecha mal abierta. y a partir de ahí siguieron desmenuzando el desarrollo de un error, y la culminación de este embrollo se llama doctrina filosófica.

333. El mundo más perfecto para el hombre es el mundo en el que vive. Para criaturas paradójicas no podemos construir mundos perfectos, pues no sobrevivirían. El Paraíso terrenal no les duró a los hombres ni unos cuantos segundos. Enseguida tuvieron la necesidad de romper su terrible monotonía. En la monotonía y el tedio el hombre deja de ser hombre, y en la ruptura de ese tedio se condena a su propia desesperación. No hay tregua para esta criatura, no hay lugar idílico para él, ni siquiera en el más idílico de los lugares.

334. La construcción de nuestra vida es como un telar muy fino sobre un océano de llamas. Un telar que además no tiene vuelta atrás.

335. A medida que vivimos, vamos descendiendo por unas escaleras en las que el mar de la posibilidad va cada vez haciéndose más delgado. Cuando llegamos al suelo, nuestras posibilidades se han acabado. Sólo queda caminar recto, un caminarse impersonal donde el soplo de la muerte nos arranque el soplo de la vida.

336. No hay nada más espantoso que tener espanto.

337. Todo lo que pensamos es una pura fantasmagoría. El espacio de la posibilidad que nos brinda el pensamiento nunca se culmina, siempre aparece echado hacia delante sobre los estados de cosas actuales. Por eso resulta que nuestras expectativas vienen a ser como fantasmas que nos guían en una noche ciega. Qué reconfortante es saber que nuestra guía es un puro espectro que se inventa el camino de la vida.

338. Tenía grandes expectativas en la vida. Una carrera brillante, una esposa encantadora, etc. Salió a tomar un paseo y se pinchó con un clavo oxidado. Tres días después moría infectado por un extraño virus.

339. La madrugada es el momento idóneo para pensar porque es el único momento en el que parece que, por fin, el mundo se detiene.

4 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

Un aplauso por recordar a Leopardi. Tiene méritos sobrados para entrar en la historia de la filosofía como uno de los padres del nihilismo.

David Carril dijo...

Hola, Gregorio. Ciertamente si, aunque solo fuera por su enorme pesimismo. Saludos y gracias por tu visita.

Renton dijo...

Muy bueno David...

no hay lugar idílico para él, ni siquiera en el más idílico de los lugares

Qué terrible y cierta paradoja... dale a un hombre algo por lo que luchar y le harás feliz; dale estabilidad y le harás profundamente infeliz.

No es algo así lo que le pasa a gran parte de la juventud de hoy en día...?

Contra Franco se vivía mejor...

David Carril dijo...

Hola, Renton.

Lo cierto de nuestra juventud es que efectivamente no tienen un obstaculo lo suficientemente poderoso como para que puedan hacerse mas autoconscientes. Considero que todo obstaculo tiene como funcion ultima esa relación con el hombre. Hoy somos mas satisfechos y por eso estamos mas dormidos..

saludos