martes, noviembre 13, 2007

Extracto del Libro del Insomnio VIII

373. Sólo la razón elige separarse de la unidad del darse del propio ser, para más tarde anhelar ridículamente la unidad perdida de la que ella es ahora sólo una mujer desnuda en medio de un bosque impenetrable.

374. En lo ridículo se oculta una seriedad indemostrable para el escéptico; pero lo cierto es que lo más serio y severo de nuestra vida se nos aparece a menudo como ridículo y absurdo, digno de caricaturizar. Por eso aún valoramos, y con razón, la comicidad y el escarnio inteligente. De alguna forma, lo único que no comprendemos es la relación existente entre lo uno y lo otro. Pero que son dos caras de la misma moneda, de eso todo hombre razonable está seguro.

375. Lo excepcional supone en todo caso un exceso. La naturaleza no duda en aplicar una sanción a todo exceso. Lo que ha propiciado el avance en el conocimiento es el exceso de ciertos espíritus, la monstruosidad en las labores de la inteligencia. De ahí podemos deducir fácilmente en qué consiste ese avance en el conocer y su relación con la propia naturaleza.

376. El progreso implica un descontento primordial con la condición en la que el hombre se hallaba en primer término. Pero parece que no pueda surgir nada óptimo de un descontento, de una rabieta infantil, que es, a fin de cuentas, lo que ha llevado al hombre a destituir a aquello que jamás ha comprendido en último lugar, a saber, la cuestión de lo sagrado.

377. La falla originaria no está constituida fuera del hombre. Pues si en toda realidad hemos de tener en cuenta a éste, ya que toda realidad se da junto con su presencia, entonces el hombre es sólo un polo en el que se teje parte de la realidad que comparte con aquello que de alguna manera es externo. Es aquí, y quizás no sólo aquí, pero también en este lugar, donde se realiza la falla originaria; el hombre sólo es parte del descalabro universal del que ha nacido el propio mundo.

378. La plasticidad ontológica significa la virtud del ser para trascender las barreras lógicas cuando así lo necesita, y la facultad para sancionarse a sí mismo con la propia lógica cuando así lo requiere su propio movimiento. Plasticidad del ser, flexibilidad del ser, es aquello que permite que todo pueda ser cualquier otra cosa.

379. Por ello, la realidad se ha visto siempre fuera de las intuiciones del hombre, p ej, en Kant. Pues era imposible apresar algo que se burlaba continuamente de todos los esfuerzos de la razón por estrecharlo en sus parcos límites.

380. Aún queda por constatar si el pensamiento no es una especie de infantilismo del espíritu (y no el espíritu entendido como facultad de juzgar o inteligencia teórica, sino como esencia de la voluntad, como esencia misma que resume al hombre al tiempo que lo sintetiza), y la vida de aquel no sea un previo paso a lo que realmente define al último: el amor, la comprensión de los demás, el gozar con una actividad, etc. Estas últimas cosas se dan siempre en oposición o en relación de superación con el pensamiento. Es decir, debemos investigar si el pensamiento humano es capaz de obtener por sí mismo su propia legitimidad frente a los grandes centros de la vida (vivencia de la existencia).

381. Los razonamientos que se mueven con la intención de forjar un sistema filosófico son siempre un tour de force: ¿quién dio derecho al filósofo a decidir que, porque no podía ser de otra manera desde un punto de vista muy humano, Dios debía exhibir o poseer tales o cuales facultades? Las barbaridades que se han dicho en filosofía sirven para justificar la existencia de cuantas cabezas estúpidas se generen en el futuro.

382. El ser juega con el filósofo como un dios malvado con un ciego. Y lo peor de todo es que en el mejor de los casos, el sistema de un filósofo, en cuanto filósofo, habrá errado. Hacia qué y por qué, eso corresponde determinarlo a sus descendientes. La virtud del filósofo es fracasar con estilo. El poeta se contenta con hacer de su fracaso algo hermoso.

383. Cierto es que tampoco un escéptico puede sentirse orgulloso de serlo. Al final, toda la potencia de la inteligencia humana se descubre ante la necesidad de calmar los humos de su ego. En la terrible madurez, la cercanía de Dios y de la muerte hacen al hombre más sincero y auténtico, consigo mismo y con los demás.

384. La fábula del pensamiento, etc. Pero, ¿has llegado tú a las últimas consecuencias del pensamiento para que te hagan aseverar eso que dices? Y sin embargo, ¿no es ingenuo pretender seguir creyendo en la posibilidad de esas soluciones?

385. La necedad no es renunciar a la vida, sino sufrir por no tener valor para decidir la renuncia o la resignación. No es necedad alguna renunciar a la vida. Lo único certero en esta vida es que ella misma es trágica. No es tan evidente lo contrario.





4 comentarios:

Anónimo dijo...

385. La necedad no es renunciar a la vida, sino sufrir por no tener valor para decidir la renuncia o la resignación. No es necedad alguna renunciar a la vida. Lo único certero en esta vida es que ella misma es trágica. No es tan evidente lo contrario.
(siempre tan bien dicho, tan como pienso yo sin poder escribirlo...)

David Carril dijo...

Gracias, anónimo, por tu comentario. En realidad yo pienso que si existen ideas universales y percepciones muy concretas de las cosas que sólo el lenguaje, en su esmero y dedicación, puede copiar a la representación o a la percepción de esa cosa. Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Está seguro de eso? Yo creo que el pensamiento muere en la boca. Escribirlo es alargar la muerte, escribirlo es hacerle un funeral, eso sí un funeral acorde a lo que hubiera querido ser en "vida".Quizá las palabras nos hacen imaginar, poder acercarnos a lo que ese pensamiento nos hacía sentir, percibir, pero no creo en la copia a la que haces referencia. No puede ser. Es por eso que le dije "tan como pienso yo sin poder escribirlo". No deja de ser curioso que alguien que no soy yo pueda escribir (hacer esa copia con el lenguaje) de alguno de mis pensamientos.
Ahora mismo, en este escrito-comentario, no escribo lo que pienso. ¿o sí?. Si no existe el esmero necesario no puedo decir como pienso exactamente, con lo cual, puedo llegar hasta una exactitud solo con esmero, y siempre que hable todo será el fantasma ya de mi pensamiento. El lenguaje es erróneo esto aún no está superado. Necesitamos hablar, escribir para comunicarnos, pero nos vemos obligados a ese rito funerario rendido al pensamiento constantemente.
Un saludo.

David Carril dijo...

"El pensamiento muere en la boca". Bueno, yo pienso que el propio lenguaje crea, reproduce pensamientos, establece caminos por los que el pensamiento toma forma y sentido. No hay que olvidar las estrechas, complicadas y quizas inexcrutables relaciones entre ambos dominios,cuya caracteristica es la de pertenecerse al tiempo de mantenerse a la suficiente distancia como para constituirse como objetos propios del filosofar.

saludos.