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miércoles, noviembre 12, 2008

Poema inédito de Borges

Desde Buenos Aires nuestro amigo Felipe Ruiz Marín nos envía este pequeño descubrimiento, un poema inédito de Borges que escribió en 1920, regalo a un amigo suyo que no era otro sino el padre de este viejo librero de Buenos Aires, quien ha rescatado el poema en cuestión. Agradecidos por el envío, procedemos a publicarlo. Espero que les guste.


Un retrato

En la memoria vana
De la biblioteca un hombre
De cabellos blancos
Murmura latín y no sabe
De espadas ni de guerras
Sino del amargo hexámetro.

Ante sus ojos pasa
La luna clara,
El alba sin mesura,
Una estrella sin número
Y un pasaje de Spinoza
Y un ajedrez lejano.

El viejo ha consumido
Sus días huyendo
Del espejo.
Ahora le mira atentamente.

Yo, Borges,
Soy acaso la sombra del vano
Gaucho que se mira.
Me he convertido en el poema.

miércoles, octubre 29, 2008

Filosofía desde Kashemira

Pananda Kartharak, ( 1907-1951), filósofo nacido en Kashemira. Publicó su única obra en 1936 bajo el nombre de Los principios de la filosofía; la misma estuvo a revisión hasta el año de su muerte, pero no se modificó en los aspectos esenciales.

Filosofía.

La filosofía de Kartharak recoge el espíritu pesimista ante la razón de filósofos como Pascal o Schopenhauer, pero a la vez sigue a Platón y a Schelling en cuanto cree que el hombre puede acceder a un conocimiento directo de la verdad. Si bien es cierto que en este punto Kartharak parece haber resuelto la escisión kantiana, en realidad reintroduce a Kant en su concepción de la evidencia fenoménica pura. Para Kartharak la intuición intelectual nos da el conocimiento en lo que él llama estado bruto ( knoin-arsheva), pero tal conocimiento es de una dación tal que la razón sólo puede analizarlo con posterioridad y en consecuencia, con parcialidad. Aquí Kartharak introduce una escisión fundamental en el propio acto de conocimiento, y distingue la conciencia ( khei-nirvana) del espíritu (aisthesi malekhva). La conciencia obtiene la realidad total en su dación primaria y absoluta, pero tal conciencia no admite una descripción inteligible de la realidad, sino que sólo puede atenerse a un dato en el que la inteligencia únicamente puede asistir como esencia contemplativa (minos theverin). El espíritu (malekhva), surge de la actividad intelectiva del hombre, pero sobretodo de su insatisfacción con la realidad que le revela la conciencia. Pero esta insatisfacción no es de raíz vitalista, como en Nietzsche o en Schopenhauer, sino que es la raíz indiferenciada de la vida y de la inteligencia (mosh arah). De la insatisfacción ante el dato dado a la conciencia contemplativa surgirá la acción de la cultura, que producirá a su vez el devenir en forma de conciencia histórica, y que será representado por la cultura occidental en decadencia progresiva (moit irah). El devenir del ser será extroyectado (mul) desde la experiencia del devenir del propio espíritu, que, contra Bergson, no ve como algo positivo, sino como la causa de la decadencia progresiva de la concepción del ser desde Parménides. En este sentido, la filosofía de Kartharak se acerca mucho a la del italiano Emanuele Severino, pero, a diferencia de éste, y siguiendo a Lévinas, Kartharak contempla la posibilidad de una exterioridad absoluta que él denomina trascendencia negativa (koin-narive), en la que los contenidos positivos de la metafísica platónica han de convivir con las sombras o espectros de las representaciones. Ahora bien, Kartharak distingue aquí el espectro puro ( moi-pur) del impuro (kezzakhe). El espectro puro es el producto de la acción del espíritu, que se refleja en la forma de la trascendencia pura. El espectro impuro es la existencia del devenir que el espíritu re-produce mediante su acción en la forma de la creencia en el devenir (Severino). De este modo ambos espectros forman el fundamento de lo que llamamos lo real (Huira) aunque lo real mismo existe como Profunda Irrealidad (Protomenuuira) y ésta consiste en la proyección ideal que la acción del espíritu refleja en el devenir de su acción.

Ética.

La ética de Kartharak se basa en las consecuencias prácticas de la distinción ontológica entre conciencia y espíritu vistas más arriba. Aplicando esta escisión, Kartharak apuesta por la conciencia progresiva o masiku, que consiste en una conciencia que no hace violencia al dato pero que, en pos de lograr cada vez una mayor objetividad, ha de comprehender cada dato en una dimensión mayor. La acción del espíritu es movimiento y por tanto, producción de simulacro e irrealidad. Como Schopenhauer, Kartharak también promueve el escepticismo y cierta pasividad de la acción, con lo que se emparienta con algunos filósofos estoicos y con algunos aspectos del budismo.

domingo, octubre 19, 2008

Navegante del abismo

Si la filosofía tiene una esencia, ésta debe consistir en una ruptura metódica sobre el plano siempre liso y firme de los sistemas de creencias generalizadas, que corresponden a un momento histórico determinado, y sobre los que se estructuran las formaciones de conciencia singulares y colectivas que, no obstante, permanecen habitualmente ignoradas por los sujetos que las forman. La esencia de la filosofía es entonces esta brecha, este profundizar sin trabas que pone en jaque toda formación discursiva referente a la totalidad. El filosofar de Sócrates ya es un insulto contra las autoridades intelectuales de su época. La duda de Descartes y la epojé de Husserl tienen en común el intento, al menos en primera instancia, de poner en suspenso toda ideología, creencia u opinión para acceder al fundamento de todas las creencias y opiniones. Hasta si se hace posible una ética determinada y con normas concretas entre los filósofos, ello es siempre en el marco de una comunidad aislada (como la de los epicúreos), cuando no una copia más o menos soterrada de las convicciones exteriores (como en Kant), con la finalidad de complacer a las autoridades intelectuales vigentes o de perseguir, inconscientemente, sus propias creencias y convicciones más hondas y menos examinadas.

La inteligencia del filósofo es destructiva por esencia. La destrucción opera con la finalidad de alcanzar el fundamento. Pero el fundamento fácilmente se confunde con el no-fundamento (como nos han enseñado hasta la saciedad Homero, los presocráticos, la teología negativa de Eckhart, Nietzsche, etc), y por este motivo la labor del filósofo tiene que permanecer siempre en la sospecha constante del nihilismo. Si es verdad que muchos intelectuales se han adherido, en un momento determinado de sus vidas, a la ideología dominante, ello ha sido en el ambiente de una heterodoxia crítica y singular, o bien en la riqueza del eclecticismo propio de muchos de ellos, lo que conduce siempre a dos cosas: una, a respetar la esencia propia del crítico filosófico, que consiste en perseguir la búsqueda sin la admisión de una moral par provision, (en lo cual Descartes se revela aquí como el traidor filosófico por excelencia), y otra, a permanecer en el limbo de la duda, que no admite como evidente lo que a ojos vista es evidente (recordemos que algunos escépticos griegos no admitían siquiera la evidencia de los sentidos). El filósofo se revela, pues, alejado de ese modo del mundo en el que vive, y, en la medida en que se encuentra a sí mismo como buscador en el fondo, debe renunciar temporalmente a la certeza de sus convicciones (Husserl).

Husserl comprendía la epojé como una actitud filosófica temporal. Solamente mientras esperamos la evidencia apodíctica, es legítima una suspensión del juicio, que para Husserl, no es necesariamente negativa. Pero Husserl se olvidaba de una cuestión fundamental: la temporalidad de la epojé era mucho más larga de lo que en un primer momento pensó. Todos sabemos lo que Husserl dijo al final de su vida: apenas entonces debía recomenzar todo de nuevo. La epojé se convirtió en el estado natural del filósofo durante toda su vida e incluso en los lindes de su muerte.

El cuerpo de la acción social lo forman sujetos sometidos a la creencia generalizada y a la convicción soterrada. La idea de que la crítica de las convicciones aceptadas pertenece al espíritu crítico del intelectual es otra forma con la que se manifiesta la profunda influencia del cuerpo de opiniones. Desde luego que es fácil criticar las ideas establecidas: otra cosa es poner en jaque todos los presupuestos, incluidos aquellos más actuales, que bajo la forma de su revolución o crítica en realidad forman parte de esa misma realidad que critican. En otras palabras, en esta época, lo fácil es ser revolucionario: lo difícil es ser reaccionario, y al mismo tiempo abjurar de todas las certezas y modos de vida que conlleva ser reaccionario en este mundo.

El filósofo es un buscador de fondo. Como buscador, su epojé no puede nunca ser temporal, a riesgo de que el filósofo, como quería Kojève, llegue a convertirse en sabio. Pero esto aún no se ha dado. Para ello habría que regresar a la idea de filósofo-poeta-mago encarnada en Empédocles. Pero la tradición filosófica, desde Sócrates a Husserl pasando por Descartes, permanece en el telar de fondo de la duda. Se busca el fundamento, que aparece en este mundo con la forma del no-fundamento. El filósofo es un navegante del abismo. El filósofo es nihilista.

martes, octubre 14, 2008

Criminales e Irreverentes II


Hombre funesto, Richard Travegdem (Oslo,1228-1288), murió en un manicomio cerca de Estocolmo con apenas 60 años. Su vida fue rica en experiencias; a los 18 años ya se había bebido más de 300 botellas de whisky y recorrido numerosos países. Después de una temporada en el sanatorio de Izza (Austria), se ordenó de monje en Lituania. A los 35 años alcanzó el cargo de sacerdote, pero fueron numerosas sus acusaciones por abuso sexual y dilapidación del dinero eclesiástico. Después de casarse con otro hombre, fue expulsado inmediatamente de la Iglesia. Este hombre era Port Monik, un poeta escocés al que finalmente Travegdem acuchilló, le costó la cárcel. Después de 6 años entre rejas, Travegdem huyó a EEUU donde hizo negocios con lana de perro y piel de escroto. Con 48 años, era un reputado economista de la Universidad de Hamhiore. Tras algunos escándalos, regresó a los monasterios, esta vez con un rifle que se llevó a 16 personas por delante. Se le diagnosticó esquizofrenia y pasó sus días en el manicomio de Reischenstal (Oslo), donde escribió algunos poemas.

Espera que escriba el lápiz-
Ah, ya-
Qué torpe,
Es que ayer bebí cianuro
Y ahora estoy simplemente muerto,
Por eso no puedo comprender
Por qué sigo viendo cosas,
Oliendo nalgas,
Chupando (----------------)
Y todavía el renacuajo del doctor
Es capaz de llamarme sabio.


El día 22 de Octubre de 1277 Travegdem se encontraba en el hospital a causa de una paliza que le había propinado un mendigo, después de andar por las calles de Nueva York más de una semana ebrio. Allí escribió esto.

Uh hum uh hum
Apedreo el intelecto
Para apropiarme de tu vida,
Rincón de la materia,
O aparato extraño,
Que no entiendo,
Que no puedo entender,
Así que termina esta operación,
Lávame los sesos de una vez
Y sigamos girando sin rumbo
Hacia la resaca metafísica.


martes, octubre 07, 2008

Criminales e Irreverentes I

La definición de la vida ha sido atribuida a un tal Ro-Klo ( Pekín, 1900?-1998?), líder de una secta influenciada por Buda, Spinoza y Nietzsche que finalmente acabó siendo un criadero de criminales, drogadictos, y otros asociales. Klo nunca entendió qué les pudo suceder a sus discípulos. Su religión apuntaba a los principios de

“la salud mental, la castidad, el pensamiento, la honestidad del cuerpo y del alma”

Pero lo cierto es que fue el propio Klo quien, en una sesión oscura de un día indeterminado, acribilló a balazos la estatua de Buda de su propio templo y después ordenó a sus discípulos un baño de agua fría, seguido de torturas específicas que se alargaron durante más de cuarenta días. Para sus discípulos, cegados por la locura de Klo, se trataba de una nueva preparación que les haría ingresar

“en el reino de la vida, la purificación espiritual y el placer moral y corporal”.

Klo decidió que su sexo no podía seguir siendo el masculino. Tras mantener relaciones sexuales con un sumo sacerdote católico, al que engañó mediante un soborno de dinero, compró todo un ejército de prostitutas para aprender el arte de ser mujer. Sin embargo, tampoco esto le convenció. Así que decidió por emigrar del sexo, defender la neutralidad sexual

Ni plátano ni uva,
Quiero limpia mi montaña
Y mi corazón gélido
Ante Dios,
Y las bragas y el calzón
Se los guarde el impío
Donde no puedan entrar
Los ojos puros del Divino.

Extraña concepción de la divinidad, la de Klo. Sin embargo, este señor dio la mejor definición de la vida. Tras escribir más de 600 libros, estudiar atentamente a Platón, Kant, Hegel, Marx o Einstein, este filósofo homicida fulminó todo su saber en el siguiente poema, al constatar la pérdida de tiempo de su vida y la vanidad de sus quehaceres intelectuales. El documento se encontró junto a una confesión en la que se jactaba de haber cometido numerosos crímenes, haber deshonrado el nombre de Dios y la humanidad del hombre. Finalmente, desapareció en algún lugar de la estepa rusa.

Nada,
Un fogonazo,
Una luz,
Y después,
A cerrar los ojos
Y dormir.

lunes, septiembre 15, 2008

Fin de todas las disquisiciones

"Ningún problema tiene solución. Ninguno de nosotros desata el nudo gordiano; todos nosotros o desistimos o lo cortamos. Decidimos bruscamente, con el sentimiento, los problemas de la inteligencia, y lo hacemos o por cansancio de pensar, o por timidez de sacar conclusiones, o por la necesidad absurda de encontrar un apoyo, o por el impulso gregario de regresar a los demás y a la vida.

Como nunca podemos conocer todos los datos de una cuestión, nunca podemos resolverla.

Para llegar a la verdad nos faltan datos suficientes, y procesos intelectuales que agoten la interpretación de esos datos."

(Fernando Pessoa, Libro del desasosiego de Bernardo Soares).

Nunca antes se expuso, de forma tan precisa, rápida y breve, las condiciones trascendentales de la imposibilidad de la filosofía. Ante estas brevísimas sentencias, el imperio majestuoso de la investigación filosófica, con sus ornamentos doctorales y grandilocuentes, se reduce a un gesto inútil, una divagación caprichosa, pero que siempre viola la regla expuesta. Una pequeña referencia que sitúa el universo infinito de la filosofía dentro de su cebo. Caprichos del ser, si se quiere, ironías provechosas que nos inundan de conocimiento ( o de inutilidad, que es lo mismo).

martes, septiembre 09, 2008

Un cuento para niños ( o sobre la idea de una atrevida genealogía del espíritu)

La filosofía siempre se ha preocupado por el lugar desde el que habla, menos ahora: porque ahora parece que tal pregunta no tiene sentido, ya que no hay lugar para el sujeto, sino que el sujeto mismo es el lugar del objeto. Ahora bien, todo lugar es bueno para hablar. La institución filosófica será quizás la abstracción del ejercicio real de la filosofía, el cual habita en las mentes, en las mentes particulares, que a su vez son el centro rector de toda legitimación epistemológica. Pero supongamos que tampoco nos importa esto. Entonces, nos enfrentaremos al hecho de que idear un lugar para la filosofía significa tanto como que sea posible legitimar la acción de esa filosofía, su existencia real y su influencia auténtica en el mundo.

Este lugar entendido como legitimación está, aparentemente, roto. No hay tal lugar para la filosofía, por tanto, podremos ser libres en el campo infinito de nuestro intelecto, pero no libres como sujetos sociales representantes de un sentido sin el cual el mundo externo no se puede definir. Sin entrar en si esta representación es necesaria, situémonos en la actualidad de su importancia: no hay sujeto, sólo variaciones cuantitativas en una red anónima sobre la que se construye algo.

Tejamos, como el que teje una bonita historia cuya verdad no es importante, sino sólo en cuanto que consigue hacer dormir al niño que habita en nuestras conciencias, una genealogía del espíritu: desde las alturas platónicas en las que duermen las Ideas, reducto del Dios bíblico inaccesible, hasta la encarnación hegeliana de la Idea por mediación de Cristo. El espíritu se corrompe justo en este instante, un instante sin duda incomprensible: Dios hecho hombre, es decir, el espíritu devenido carne, el espíritu devenido corrupción. Dios salva al hombre corrupto mediante su propia corrupción. Con los pecados de uno salva los pecados del otro. Y entonces el espíritu entra en la Historia. De manera general, seguimos en ella. O eso parece.

Hasta la llegada de Descartes. El cogito se levanta de su sueño corrupto para elevarse sobre la materia. Kant no podrá eliminar la influencia de Descartes, pero ahora el espíritu se ve de nuevo rebajado a su condición de mero fantasma. Hasta Heidegger el recorrido es el de un espíritu que, primero ser cognoscente y separado del mundo, procede a mezclarse poco a poco con él, (hasta el punto de que, en Kant, llega a crear el propio mundo); la mezcla es paulatina, pero irreversible. El mundo-cuerpo de Merleau-Ponty confirma lo que ya íbamos sabiendo. Y el corte epistemológico de Althusser dará voz a la sentencia de Foucault. El hombre ha muerto.

Arbitraria descripción genealógica la hecha aquí, sin duda. No nos importa. El que habla desde aquí no tiene lugar real para hablar, es hablado, como dice Lacan del Yo consciente, porque el hombre es ahora el objeto de sus componentes. Ellos sí son los sujetos. El sujeto es la Máquina. Con la diferencia de que la Máquina ha logrado desembarazarse del Sentido. La Máquina es el superhombre nietzscheano, capaz de mutilar todo valor o moral y reducirlo a un espasmo de hecho, de facticidad desnuda y absurda. Lo que hay que plantearse es la cantidad de Sujeto que hay en la Máquina. Pero no su existencia, lo cual olvidan a menudo los que certifican la muerte de todo sujeto.