martes, enero 19, 2010
Raíz de luz y de extravío
sábado, enero 16, 2010
Viae Sisyphi (fragmento)
La paz sin pensamientos es muy superior a la paz de los pensamientos.
Las grandes posibilidades nonatas del universo están en el mismo lugar en el que reposan aquellos de los que lamentas su partida.
La oscura y laboriosa ciencia de lo cotidiano.
Nuestra experiencia nos dice que el precio del saber-episteme- implica la renuncia a la contemplación fidedigna de la realidad en su auténtica extensión.
martes, enero 05, 2010
Un Mesías siniestro

En Sacrificio (1986), de Andrei Tarkovski, aparecen como protagonistas dos elementos que, por otra parte, es evidente que hallaremos siempre juntos: la nada y la locura. La nada, que en su forma humana aparece como aniquilación, y la locura, que siempre es patrimonio del hombre y cuya relación dialéctica con la razón no es necesario señalar aquí. La nada, no como aquella propiedad de Dios que ensalza el Maestro Eckhart, por ejemplo, sino como el fin de la especie humana, como ausencia de esa especie que tiene el privilegio de la razón y quizás, de la divinidad.
lunes, noviembre 30, 2009
Un hombre oculto, bajo sombreros brillantes...
Una lengua desprendida de su sueño y que había colonizado ciertas fuentes y cerebros. Un Fedro desquiciado, aplastado por sus miembros. Un cubil en el que la avispa se retuerce. Los demás miran estas cosas, nada conquistados por ellas. Tan terco y caprichoso es el corazón.
El rey David, enfermo de embriaguez, sueña con el oro del desierto. Hombres que, atados bajo el sueño, dulcifican su lengua con el vino. Hijos posiblemente absurdos, y del todo absurdos si no se tratasen de los grandes padres inconscientes.
Dejó la poesía por razones técnicas. Es seguro que algún hombre en este mundo haya dejado alguna vez la vida por la misma razón: Cuestiones técnicas.
Todos éramos estrellas descendientes y, en tanto descendientes, ya no éramos estrellas.
Le seducía su lengua ardiente. Entonces observó, a la luz del astro ebrio, una hendidura en su mandíbula. Allí parían-¡coño! miles de gusanos su hediondo fruto. A partir de aquí, su seducción se convirtió en amor.
Los ciudadanos de la asamblea se dirigen, con largas túnicas blancas y barbas perfumadas, al centro del ágora. Todo parece pintar bien; la seriedad, el estilo, la elegancia, la superioridad del ateniense. Entonces fue cuando el pescado que comió Teofrasto se manifestó en público.
Gran vicioso era de la virtud. Hasta por ello fue ejecutado.Pensaba y pensaba. Su corazón crecía hacia atrás.
Sí, era un miembro fálico, ahí mismo, en medio de nuestra sociedad, en mitad de nuestras costumbres, cobijándose en nuestras lenguas. De acuerdo, era un falo; pero, ¿No era también un milagro?
Si allí no hay paz, es que la paz no existe.
Los muebles pedían subir al Everest. Lo hicimos por ellos; ni siquiera Alejandro llegó a alcanzar su cima. Todo por unos muebles miserables. Sí, en ellos había órganos genitales. ¿Es esto una justificación legítima?
¿Por qué andar con ese disimulo? Como si nadie supiera que bajo ese traje y corbata modestos, se oculta un corazón podrido por las peores taras humanas.
Hay algo inhumano en aquellos que se llenan la boca con la palabra humanidad.
lunes, noviembre 16, 2009
Viae Sisyphi (extracto-II)

La palabra poética tiene que ser un don del pensamiento. Cuando es producto de una talladura obsesiva sobre el verbo, su fuerza se resiente.
Una mirada desinteresada- un soplo de aire en el rostro, una melancolía vacía de contenido- ociosidad del libre.
Nunca olvides que la naturaleza de las cosas se empeñará siempre en convertir en medio lo que para ti es un fin.
Lo más valioso de este mundo está sujeto por principio a su propia disolución y desvaloración.
En presenciar la alteridad del mundo sin lograr un dominio sobre ella, se resume toda la capacidad cognoscitiva de ese ente que llamamos hombre.
En las entrañas de las palabras late lo esencial, y también la carne que oculta el corazón de lo esencial.
En el interior de un solo instante de este mundo es posible destruir el fundamento de todos los mundos posibles e imposibles.
Vi la muerte respirar a través de los almendros y elevarse sobre ellos y aparecer como belleza. Y a esto, otros lo llamaron Dios.
Hay que pensar sabiendo desde siempre la imposibilidad horizóntica de todo pensar- y sólo desde este conocimiento de su imposibilidad-.
No hay camino filosófico viable más allá de Shakespeare y el Eclesiastés.
Establecer las condiciones de la imposibilidad de toda filosofía- es también describir la esencia íntima de su estructura, el tronco que la atraviesa y que la confina como mitad entre el principio y el final que es ya siempre imposibilidad-.
Qué fácil es para el hombre sabio reconocer su ignorancia. Pero igual de sencillo es que en el curso de sus conocimientos llegue alguna vez a creerse sabio…
No tenemos un método que vaya más allá de la conciencia de la tensión y de la tensión como horizonte insuperable.
¿Qué queremos, ante todo? ¿Encontrar el final del camino y su solución amable o conocer el rostro real de lo real? Si lo segundo, vuelve al desierto y camina…
Hay mil sentidos idénticos en la cosa cuyo sueño o cuya vigilia son los responsables de que veas en aquella mil sentidos diferentes.
Hemos descubierto todas las propiedades de este mundo sin llegar a conocer a qué cosa pertenecen.
Como vagabundos en algún lugar intermedio entre la palabra y los pensamientos, como pensamientos que buscaran la palabra ausente o como presencia de la palabra vacía de todo pensamiento…
Duelen los pensamientos que nos hacen ajenos a nosotros mismos, y cómo se vuelven poco a poco piedras, y tú mismo quizás no seas sino una piedra…
¿No eres ya demasiado viejo para la hermosura, y aún demasiado joven para las canas hermosas de la sabiduría?
Lo Fundamental es como un barro en el que el mundo se baña y se desviste, en el que las cosas cambian su rostro en cada instante…el camerino del mundo desde el que se controla el teatro del mundo…
Cada muerto de la Historia es un elemento del camerino, un utensilio de maquillaje, la sombra de una máscara…
…Y aquí en el camerino del mundo, en lo Fundamental, piensa melancólicamente la Filosofía.
sábado, septiembre 12, 2009
La pasíón de la fe,
Con este paradójico término podría resumir Kiekegaard su filosofía: como dice en otro lugar, “el individuo religioso se apoya en sí mismo y desprecia los garabatos infantiles de la realidad exterior”. Aquí tenemos todos los datos ya para separar de una vez por todas la filosofía de Kierkegaard y la de sus supuestos seguidores, es decir, los existencialistas en la línea de Sartre y las filosofías de la decisión. Pues frente a lo que pudiera parecer, el salto al vacío de Kierkegaard- bajo el cual se podría fundamentar la acusación de nihilismo-, no es nunca un salto de la decisión, sino más bien una espera.¿ Deciden acaso Abraham y Job? Estos, que son los que verdaderamente representan el temor y temblor kierkegaardianos, se mantienen en una espera sin esperanza, más cerca de la espera de Heidegger que de la esperanza blochiana. Un dejar en las manos de Dios, cuya único correlato espiritual es la pasión misma de la fe. Pero, ¿es Kierkegaard un caballero de la fe? ¿No duda acaso de si su certeza espiritual está de veras bien fundada? Ha de hacerlo; de otro modo, no se podría hablar de salto al vacío. El salto al vacío es posible porque es posible la locura, el error, el delirio. Y la fe en Dios es la que permite esperar en la desesperación, renegar de la posibilidad del delirio.
Pues esta es la clave que zumba continuamente sobre la filosofía kierkegaardiana: la posibilidad. Contrariamente a lo que pudiera parecer, no se trata aquí de un actualismo desnudo a la manera de Sartre, según el cual la vida es proyecto y la decisión es el único fundamento estable sobre la corteza vacía del ser, sino, retomando a Aristóteles, posibilidad en sí misma, posibilidad infinita, lo cual libra a Kierkegaard de la acusación de decisionismo.
Ahora bien, la diferencia es evidente: Abraham no duda, Job no duda. La inestabilidad del hombre moderno, la necesaria fragmentación a la cual el protestantismo abocó al hombre, impiden la culminación de una certeza absoluta. Kierkegaard no es el caballero de la fe, sino el que fundamentando filosóficamente la excepción, logra hacerla fundamento a su vez de lo general, y de ese modo hacer de hecho de la locura fundamento.
Pues, ¿No quedó preso acaso Kierkegaard de sus categorías? Como un Hegel al revés, aplastó los movimientos del espíritu bajo una tríada también; sus sufrimientos provienen de contemplar las cosas sensibles bajo rótulos suprasensibles. La supuesta existencia desnuda y el profundo subjetivismo kierkegaardiano no se ven libres del peso especulativo. Tan es así que el propio Kierkegaard renunciaría más tarde a su auténtico amor en función del complejo sistema abstracto que había cobijado y alimentado en su terrible cerebro.
La pasión de la fe kierkegaardiana se fundamenta, pues, en la espera, no en la decisión. Pues la decisión es siempre la de aceptar el compromiso supuesto del Destino con el individuo, que en Kierkegaard aparece como Dios-Abismo y como Trascendencia Absoluta. Dejar las manos en ese abismo supone primero haberse lanzado a él, es cierto; pero a la vez significa “andar muerto en vida”, como Kierkegaard dice de sí mismo, y como Lacan retrató muy bien en su análisis del obsesivo compulsivo. Este andar muerto en vida, sin embargo, es lo que posibilita la salvación en el abismo. Y también la repetición, que nos devuelve del largo infierno de la espera- y que para el hombre Kierkegaard, era ya irremediable.
lunes, septiembre 07, 2009
Tres poemas de descenso.

Shliva fur- dice el anciano,
Herido,
Tras tus cortinas de cigarro,
Y en el arcón guardas
Todos los cuchillos.
¿Serán pronto acariciados?
¿Guardarás tus muñecas
En sus selvas?
Más tarde llamearás,
Como todas tus espinas.
Ellas conocen el nombre
Y las puertas,
Pero nada de esto
Alimenta a sus cenizas.
Englengeleat
Otro hueso matinal
En la ventana
Come lentamente
De tu corazón.
Otra bandeja de plumas,
En las que migrar
Tu miembro.
Todo lo que permanece
Une hilos con las mazas
De lo que nunca ha sido
Oscuro para ti.
Eismira Trak Babilonia
Grandes caminos
Cavan nuestras lápidas.
Son amables viajeros,
Graciosos sombreros
Expirando bajo el fruto,
Puertos salvajes
Destilados en la uva.
Grandes caminos,
Como el anciano,
Como la vieja,
Como la ruta que se pudre.
En los pies grita
El flamígero,
El tonel sin fondo.
Grandes caminos
Lavan sus lápidas,
Tocan tus tobillos.
Iluminan tus altares.

